Traducción e interpretación entre chino y español en Ecuador

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Sobre mi

Soy chino nativo, licenciado en filología española y actualmente radicado en Ecuador. Adicional a mi formación académica, mi vinculación activa de muchos años con la sociedad de este país, me ha permitido  adquirir un conocimiento amplio y preciso de los usos, modismos y particularidades del idioma español.

Mi objetivo es ser un puente de comunicación efectiva y fidedigna entre China y los países de habla hispana, ya que en el momento actual tienen una gran interacción en prácticamente todos los campos del quehacer humano. Para lograrlo, cuento también con el apoyo de personal especializado en ambos idiomas, cuando se requiere una segunda revisión.

Mi especialidad

Me especializo como traductor chino español en las siguientes materias:

  1. Petróleo
  2. Legal
  3. Ingeniería hidroeléctrica y electromecánica.
  4. Área corporativa y societaria
  5. Automotriz

Mi experiencia

  1. He realizado la interpretación entre importantes instituciones públicas tales como Asamblea Nacional, Ministerio de Sectores Estratégicos, Municipio de Quito y su contraparte china.
  2. Traducción legal:
    Certificados, interpretación en audiencias en tribunal, leyes ecuatorianas, interpretación en foros legales.
  3. Traducción comercial:
    Negociación, estudio de mercado, documentos base de licitación y propuestas, contratos en general, correspondencias, asistencia en temas corporativos para empresas chinas en el Ecuador, interpretación y acompañamiento a delegación que visite China.
  4. Traducción técnica:
    Especificaciones técnicas, manuales, diseños, catálogos.
  5. Capacitación: En temas relacionados con explosivos, teoría y practicas sobre operación y mantenimiento de equipos electrónicos hidroeléctricos (Sistemas protección relé, generador, turbina, sistema excitación y regulador de velocidad para turbina) y, operación y mantenimiento de equipos en general)

Glosario chino español sobre la producción de chocolate/中文-西班牙语巧克力生产线术语

Término en chino/中文 Término en español/西班牙语
精磨机 Conchadora de cacao
粉糖机 Molino de azúcar
保温管 Tubería encamisada
可可脂 Manteca de cacao
代可可脂 Sustitutos de la manteca de cacao
模具 Molde
脱模 Desmolde, desmoldarse
变频器 Variador de frecuencia
分配板 Plato dispensador
冷却液 Refrigerante
卵磷脂 Lecitina
巧克力浇注机 Línea de inyección de chocolate
调温机 Templadora
醋酸 Ácido acético

Filosofía China: Zhuangzi

Zhuangzi y Huizi se recreaban en el puente sobre el río Hao, cuando Zhuangzi dijo a su compañero: “¡Qué tranquilos y relajados saltan y nadan los peces! ¡Esa es su alegría!”

Le preguntó Huizi: “No eres un pez, ¿cómo sabes que están alegres?” A lo que Zhuangzi contestó:” Tú no eres yo, ¿cómo puedes saber que no conozco la alegría de los peces?”

Huizi argumentó: “No soy tú, entonces no sé lo que sientes, por la misma razón, no siendo tú un pez, no sabes lo que sienten los peces, ¡así de lógico!”

Finalmente Zhuangzi respondió: “Vamos a ver desde el principio donde me propusiste “¿cómo sabes que están alegres?”, con eso quisiste saber cómo lo supe y admitiste que yo lo sabía. Pues lo supe estando en el puente sobre el río de Hao.

El Primer Emperador y sus Guerreros de terracota

guerreros de terracota

Qin Shi Huang buscaba ser inmortal y en cierta manera lo consiguió. Cuentan que en el año 219 a. C. ordenaría una expedición a la isla Zhifu buscando el elixir de la vida. Un isleño, Xu Fu, lideraría a cientos de hombres y jóvenes mujeres en busca de la píldora de la inmortalidad. Nunca regresaría ninguno de ellos, asegurando el mito que se asentaron en una de las islas japonesas. Buscando esa legendaria isla de los inmortales encontró el emperador la muerte. Le acompañaba su primer ministro, Li Si, preocupado por el más que probable alzamiento general que esto ocasionaría en todo el imperio al saberse la noticia. Necesitaba dos meses para regresar a la capital y así detener el levantamiento, por lo que mantuvo en secreto el cuerpo del emperador en su diligencia, hecho que no extrañaría a nadie por su secretista naturaleza, haciendo acompañar su carromato por dos…

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La Tejedora Celeste: Un cuento de amor

En cierto tiempo de la China antigua, en un pueblo de la provincia de Henan, había un joven inteligente, soñador, trabajador y de buen corazón. Vivía con la familia de su hermano mayor, y aunque su cuñada le trataba con desprecio haciéndole trabajar sin descanso, su hermano no podía hacer nada contra su mujer. En las noches de verano, cuando muy tarde todavía trabajaba bajo la parra en el patio, tal vez porque soñara demasiado con un buen hogar y una buena esposa, veía en el cielo, como si fuera real, una chica hermosa que estaba tejiendo en su telar y que a veces le sonreía.

En una ocasión, la cuñada del muchacho le mandó a pastar en la montaña 9 toros y le dijo que no volviera hasta que se hubiera multiplicado hasta 10. El chico, como no tenía el décimo toro, quedaba exiliado, hasta que un día un hombre mayor le indicó que había en un lugar un toro muy viejo y herido que estaba por morir. El muchacho acudió prontamente a donde se encontraba el toro moribundo y al verlo, le tuvo compasión, es por esto que le curaba limpiando sus heridas con rocío de la madrugada por 49 días hasta que se sanara.

Entonces volvió a la casa de su hermano con este viejo toro. Pero su cuñada, que le tenía muy mala voluntad, intentó envenenarlo. Afortunadamente, un perro comió aquél veneno y él se salvó. Desde allí su hermano decidió que tuvieran que vivir separados, y la única propiedad que le concedió fue el toro viejo que les parecía inútil.

El pastor se fue lejos al campo y empezó a vivir en la compañía de su toro al que trataba muy bien, pero era muy pobre y ninguna familia quería casar a una hija con él. En las noches estrelladas, soñaba con la chica que veía en el cielo, y lamentaba lo imposible de su sueño. Un cierto día, el toro viejo cayó muy enfermo y moribundo, lo que entristeció enormemente a su amo. Para su sorpresa, el toro habló idioma humano y le dijo: no te entristezcas tanto, pues soy un dios del Cielo, castigado por el dios Soberano Celestial que me transformó en un toro, porque robé desde el cielo semillas de cereales para beneficiar a la humanidad. Ahora llega el tiempo de liberarme del castigo.

El toro antes de morir, le indicó al joven guardar su piel que le iba a ser útil algún día e ir a un lago cercano para encontrar una buena esposa para él. Es así que en la fecha indicada, el 7 de junio, nuestro protagonista llegó a un secreto y hermoso lago, se escondió detrás de un arbusto y esperó. En un momento, llegaron 7 chicas de belleza inigualable que se bañaban en el lago con mucha alegría. El chico salió sigilosamente, agarró las ropas rosadas de entre las 7 vestiduras de las doncellas, tal como le había indicado el animal, y comenzó cantar. Cantó de una forma tan melodiosa que las jóvenes se regocijaron con su canto, pero pronto se dieron cuenta de su presencia y azoradas, se apresuraron a ponerse su ropa. Volando, todas abandonaron el lago, menos la chica cuya ropa estaba en posesión del muchacho, por lo que permaneció escondida en el lago, muy avergonzada.

Nuestro héroe se aproximó a ella y distinguió que justamente era la joven tejedora que veía desde debajo de la parra en las noches estrelladas, la que él había soñado tanto. En realidad, ella era la hija menor,  la más hermosa y bondadosa de las 7 hijas del dios Supremo del Cielo; ella era famosa por su maestría en tejer y desde el cielo, siempre imaginaba cómo sería la vida de un mortal que puede querer y amar.

Ella también reconoció que él era el pastor de buen corazón que observaba desde cielo. Le pidió devolver su ropa para que pudiera regresar a su hogar paterno. El chico prometió devolver su ropa, con la condición de que se quedara y se casara con él. La chica, con lo que sabía de él, le tenía afecto, pero propuso que convenía cumplir la ley del Cielo. Él expresaba su enorme devoción hacia ella, y le insistió que juntos vivirían felices. Al final la chica asintió a la propuesta, y juntos volvieron al pueblo de él, se casaron y se amaban tiernamente. Con su diligencia para labrar la tierra y con la maestría en el tejer vivían una vida cómoda y feliz, y al poco tiempo tuvieron un hijo y una hija.

Muchos años habían pasado en la tierra, mientras que muy poco tiempo en el cielo. Un día, la Emperatriz del Cielo, madre de la Tejedora, echó en falta a su hija. Llegó a saber entonces, que se había mezclado con el mundo terrestre, lo que estaba estrictamente prohibido por la ley del Cielo. Se enfureció tanto que envió a sus oficiales a la tierra a arrestarla.

Los oficiales bajaron prontamente a cumplir las órdenes encomendadas, capturaron a la joven tejedora y la arrastraban por el firmamento. El llanto de los niños hizo volver a casa al padre que estaba trabajando con sus cultivos. Los oficiales se estaban alejando en el cielo con su esposa aprehendida, mientras él como mortal no podía volar. En su desesperación, recordó que el toro dejó su piel, que debía ser algo especial, la sacó, se puso sobre su cuerpo, y enseguida despegó para perseguir a los oficiales. Después de mucho volar, estuvo por alcanzar a los oficiales y recuperar a su amada pero en este momento, la Emperatriz, que contemplaba todo desde el Cielo, con su horquilla, marcó una línea que partió el cielo en dos, conocida en nuestro mundo como la Vía Láctea.

Y así los dos amantes se quedaron separados por este río grande, llorando sin consuelo. Su llanto era tan triste, que se conmovieron las urracas, que se juntaron formando un puente para que los dos se unieran. La Emperatriz, para mostrar benevolencia, consintió que cada año pudieran reunirse una sola vez, el 7 de julio de calendario lunar chino. Y qué pasa en esa noche?: la gente observa que las urracas vuelan para el cielo para hacer el puente, las chicas se juntan para orar que tengan habilidades en los quehaceres domésticos de la tejedora, y que encuentren un amor tan bonito como el suyo.

Dicen que en esta noche, si uno se pone debajo de una parra, en medio del silencio en el que se puede percibir el sonido de una aguja de coser al caer, se puede oír los susurros de amor de la pareja, que se reúne únicamente en este día del año, que es corto pero su felicidad es enorme, y la felicidad perdura, porque no se basa en los momentos que están reunidos, sino en el amor mutuo y eterno que llevan dentro. Este es el cuento del pastor y la tejedora, que da origen al día de los enamorados chino, que es parte de cultura de todos los individuales de China.

El mito de Pangu

Qué es el idioma sino la expresión del pensar, sentir y actuar de un pueblo?

Creo que para entender al idioma chino, es necesario entender su cultura, es por esto que en esta ocasión comparto el Mito de Pangu, que habla de la creación del mundo .

Cuentan que en el principio todo era un caos oscuro en forma de huevo y en él estaba dormido Pangu. No había nada en el caos, ni la tierra, ni los astros.

Después de mucho tiempo, Pangu se despertó y se dio cuenta de la oscuridad absoluta en que se encontraba sin poder moverse, lo que no podía soportar. Entonces decidió  liberarse, así que estiró sus miembros con fuerza y con un ruido fabuloso logró quebrar ese caos oscuro. Pero, aunque rota, la oscuridad seguía envolviéndolo. Se impacientó y se puso a golpear y patear impetuosamente a su alrededor; luego de sacudir una y otra vez el lugar donde estaba, de repente, empezaron a dividirse las cosas.

Lo ligero subió hasta lo más alto convirtiéndose en el cielo, lo pesado cayó convirtiéndose en la tierra, y entre los dos se formó  el espacio. Pangu, contemplando todo lo sucedido con alivio, quiso levantarse pero sintió que su cabeza se topó con el cielo que ahora estaba cayendo. Entonces levantó el cielo con sus manos parar estar de pie. De esta forma, para que no caiga el cielo, lo sostenía, por innumerable cantidad de tiempo, en el cual cada día crecía él en 3 y un tercio de metros, para alzar el cielo más alto.

Así permaneció para mantenerlos separados por incontable tiempo, hasta que el cielo ya estaba muy alto, la tierra ya muy alejada, él, Pangu, con tanto crecer, muy gigantesco. La labor le había dejado tan cansado, que al ver que el cielo ya estaba muy elevado e imposible de caerse para que el mundo siguiera, se puso contento y su cuerpo se derrumbó, muriendo de cansancio.

Entonces increíbles cosas sucedieron: el aire que respiraba se convirtió en vientos y nubes, sus sonidos en truenos, el brillo de sus ojos en relámpagos, su ojo izquierdo en el incandescente sol, su ojo derecho en la clara luna, sus brazos y piernas en montañas, sus músculos en tierra fértil, sus dientes y huesos en minerales debajo de la tierra, su médula en piedras preciosas, su sangre en los ríos y océanos, su sudor en lluvias y rocío, sus cabellos en plantas y árboles, y los pequeños animales que habitaban su cuerpo, al ser llevado por el viento, se transformaron en los seres humanos.

Cómo son los chinos

Esto es lo que he podido aprender de la forma de ser de los chinos luego de diez años de establecer lazos profesionales y familiares con ellos.

Para empezar, uno de los errores más frecuentes que cometemos al considerar a los chinos es pensar que “entrando en confianza” se contagiarán del espíritu latino. Esto nos puede causar muchas decepciones en el trato con ellos. La realidad es que tienen una escala de valores y visión del mundo totalmente diferentes a occidente, en prioridades e intensidad, lo que, desde nuestra perspectiva, incluso nos puede llevar a pensar que son contradictorios.
En primer lugar, los chinos guardan recelos naturales con la gente extranjera, no solamente como una reacción natural de cualquier persona a lo desconocido sino como parte de su cultura. En cambio, pueden llegar a hacer grandes acuerdos de palabra con sus paisanos y respetarlos de la misma forma que si tuvieran un documento firmado, lo que me resulta definitivamente sorprendente. Podríamos decir que también los latinos somos así, pero… no es cierto. Las deudas para los chinos son sagradas, tanto en dinero como en cosas que se prestan. Cuántas veces les ha pasado que alguien les dijo préstame diez dólares, ojo, dijo préstame, no regálame y cuando le mencionaste el pago por poco quedaste de un miserable avaro por cobrar una deuda tan pequeña. Pues eso no pasa con ellos. Ni te mencionarán la deuda, ni la persona que debe dejará pasar mucho tiempo para pagarte. También les habrá pasado que prestaron el típico libro, CD o chaqueta en un día de lluvia y jamás lo volvieron a ver.
Otro rasgo particular es la distancia con la que se relacionan con los demás. En la cultura latina, cuando nos presentan a alguien, es natural que saludemos con beso en la mejilla (es decir, le besamos a cualquier desconocido), que al despedirnos hasta nos abracemos con quien nos cayó bien o que al poco tiempo de entablar la conversación, empecemos a hacer preguntas del tipo: Qué edad tienes? Estás casad@, solter@, tienes novi@?, cuántos hijos tienes? Etcétera, y de esas derivan otras preguntas que son muy personales, incómodas e invasivas. Pues ese no es tema para ellos.
La distancia involucra también al espacio físico en aspectos que nosotros ni siquiera sospechamos. Recuerdo un día que fui a la oficina con una blusa formal de tiras, que no era escotada ni nada que se pueda considerar inapropiado en nuestro medio; sin embargo, mi jefe chino me llamó a su despacho y me pidió que me pusiera la chaqueta porque eso le hacía sentir muy incómodo.
Un asunto que nos parece muy conocido es la comida; sin embargo, creemos erróneamente que el chaulafán y el tallarín son platos auténticamente chinos. Tampoco falta la persona que piensa que comen ratón y escorpiones para el almuerzo, déjenme decirles que no es así.  China tiene una gastronomía tan vasta como su territorio, muy variada en estilos dependiendo de la región, así como en colores, sabores e ingredientes. Es un mundo que no se puede conocer si no se habla chino porque, para empezar, el menú está en caracteres.

Pero respecto a los gustos, podríamos decir que a los chinos, de forma general no les gusta la comida dulce, como pasteles, postres o helados, esto incluye también las bebidas como los jugos de frutas, el café o el chocolate. Las bebidas heladas creen que son poco saludables. Si toman una infusión de hierbas, no le ponen azúcar. Les encanta el té verde, no he conocido un chino que no lo tome y bueno, también el vinagre, la salsa de soya y el aceite de ajonjolí, cuyo uso es prácticamente nulo en nuestra gastronomía. Tampoco comen lácteos, nada de quesos, leche, yogur, que a nosotros nos encanta.
Los hobbies más difundidos son la pesca, el ping pong, el tai chi y el badminton. No practican deportes de contacto, que a nosotros nos hace sentir tan vivos como el fútbol y el baloncesto.

Un rasgo difícil de aceptar para nuestra cultura es que un chino no está ávido por exponer su punto de vista ni contar sus anécdotas, mucho menos detalles de su vida personal y no es que lo hacen de forma intencional sino que les parece irrelevante para el interlocutor. No entran en discusiones sobre temas de opinión de ningún tipo, simplemente no es su costumbre y menos de forma apasionada como a nosotros nos resulta tan fácil. Por dar un ejemplo, a pesar de que a la mayoría les parece absurda la creencia en la existencia de Dios, no intentan convencer al interlocutor ni argumentar al respecto. Ellos escuchan con atención, sin involucrarse y a veces hasta parecería que  comparten nuestra opinión, pero no es así. Tampoco es común que hagan juicios de valor de una situación o de una persona.  Temas incómodos con ellos: La política, el Tíbet, Taiwán.

Una consecuencia de esta forma de ser es que, en el trabajo no les gusta los colaboradores que opinan mucho, que tratan de hacer cosas diferentes a lo que el jefe solicita. Ellos esperan que un trabajador haga lo mejor que pueda respecto a lo que se le está pidiendo, que detecte un error, que prevea un riesgo, que encuentre al mejor proveedor, etc. pero nada de estarse inventando cosas y menos contradiciendo al superior. O sea, el súper profesional agresivo de alto perfil  no va con ellos.

Los chinos son personas que se rigen más por sus deberes que por sus pasiones por lo que para ellos la familia y el trabajo tienen otra dimensión. El formar una familia es una meta que no se relaciona obligatoriamente con el enamoramiento y es también una manera de cumplir con los mayores. Nos parecerá extraño, pero en varias zonas de China todavía se arreglan los matrimonios. Claro que esto nos lleva a pensar que no tienen sentimientos, nada más lejos de la realidad. Los chinos son reservados pero aman profundamente. Respecto al trabajo, para ellos es un deber moral, no en el sentido de que sea una carga, sino que es un imperativo, una forma de vivir la vida y por esto es una parte integral de la misma. Eso nos hace muy distintos, ya que regularmente nosotros pensamos que si tuviéramos más dinero, simplemente no trabajaríamos o nos causa compasión que ellos trabajen tanto.

Hay tantas otras cosas que hablar sobre ellos; es que son una cultura tan antigua en un país tan grande y definitivamente un pueblo con virtudes admirables. Para mí ha sido un privilegio que esa puerta se abra y sea parte de mi experiencia de vida. Esto ha ampliado mis horizontes y mi visión de la realidad porque es un mundo entero por descubrir.

Para finalizar y como dato curioso, los chinos no comparten la cuenta al ir a un restaurante, es decir, siempre alguien invita a los demás. Esto es parte de una interesante y colorida ceremonia social que será motivo de otra entrada de blog.